15 enero 2012

No quiero ser un reflejo tuyo... yo seré como yo quiera ser.

Rabia. Rabia que oculta bajo su caparazón, que disfraza con indiferencia. Eso es lo que siente Media Verónica cada vez que ve a su madre con la mirada perdida, calentándose la cabeza pensando en la gente que se ríe o se burla de ella a su paso, cuando en realidad eso ni siquiera es así; que nadie se ríe de ella ni se burla a su paso, eso únicamente son historias que existen en su mente. Pero... si le dice que eso es mentira, que no es así, malo. Y si le miente para decirle lo que ella quiere oír, también es malo. Así pues, ¿qué hacer?
Media Verónica siempre se decanta siempre por la primera, por la verdad, aunque duela...

Piensa en sus tonterías de niña de infantil. En su cabezonería y en sus "esto tiene que ser así, no de otra manera, y punto". A veces le da la impresión de que mamá quiere moldearla a su gusto y antojo, hacer una segunda vida a través de ella o bien, vivir la vida de Media Verónica en lugar de la suya propia.
Media Verónica, cabezota, independiente y rebelde como ella sola, no está dispuesta a ello, no quiere convertirse en una copia de su madre para no tener que dar sus mismos pasos, para no tropezar con las mismas piedras que ella. Lo único que quiere y desea Media Verónica es ser ella misma, sin más, y no una jodida copia de nadie.

Pensamientos, pensamientos y más pensamientos. Espesos bancos de niebla que se forman en su mente y que nunca terminan. Un largo invierno apostado en su cerebro.
Media Verónica extrae una cajetilla de su bolso y de ella, un cigarrillo. Lo enciende y da una larga calada mirando al cielo, sentada en un banco. Le relaja un poco, pero en su cerebro continúan reproduciéndose los temas de ese MP3 al que nunca se le acaba la batería. Tal vez este monólogo nunca termine, porque es el cuento de nunca acabar. Pero déjame que te diga, mamá, que... 

"El hecho de que tú no seas feliz no significa que el mundo no tenga que serlo. No porque tú estés estancada, vamos a tener que estancarnos todos. No porque tú no sepas qué hacer con tu vida, el mundo se va a parar.
El mundo sigue girando; y no sólo gira el mundo: tú y tu alrededor también.

Creo que yo poco puedo aprender de la que, se supone, tendría que ser mi maestra, así que... déjame enseñarte, por favor.

Lo siento si no soy como te gustaría, pero a mí me gusta como soy. Así que, no intentes modelarme a tu gusto y antojo, porque yo quiero vivir de otra manera. Yo no quiero ser un reflejo tuyo, no quiero cometer tus mismos errores, no quiero mirarme en un espejo y ver reflejado en él mis tropiezos en la misma piedra una y otra vez. No quiero que mi futuro sea una copia de tu pasado y tu presente. 

Porque yo seré como yo quiera ser."


En la mente de Media Verónica, siguieron las nieblas espesas para después darles otro matiz...

2 comentarios:

Kate dijo...

En el primer párrafo creo que quedaría bien que usases todos los verbos en presente como en el resto del relato no?
PD. Ya comenté la otra entrada que me decías! Por cierto twittéame más sobre la"posdata" que me dejaste en el blog xD

JessBM dijo...

Yeah! tienes razón, voy a corregirlo :S